Pegasus
 
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La función de Pegaso en el Olimpo

Pegaso dejó a Belerofonte y continuó su camino hacia el Olimpo, donde se ubicó con los otros corceles de Zeus, en el puesto más importante. Pegaso llevaba el rayo y el trueno cuando Zeus los necesitaba, y jamás llegó tarde ni falló en su tarea, sino que sirvió al dios fielmente hasta el final de sus días.

La constelación de Pegaso

Pegaso era mortal. A causa de su fiel servicio a Zeus, fue honrado con una constelación. El último día de su vida, cuando Zeus lo transformo en una constelación, una pluma cayó a la tierra, cerca de la ciudad de Tarso.

La función de Pegaso en el Olimpo
La función de Pegaso en el Olimpo

Más historias mitológicas sobre Pegaso

Pegaso era el hijo de Poseidón y de la Gorgona Medusa, nacido a partir de la sangre de la cabeza de Medusa y la espuma del mar. Tomó la forma de caballo porque Poseidón (Neptuno en la mitología romana) tenía esa forma en el momento de la seducción. Cuando Perseo cortó la cabeza de Medusa, Pegaso (cuyo nombre significa ‘Manantial del Océano), nació de la sangre que cayó en el mar. El caballo alado fue criado por las Musas, y las marcas de sus pezuñas ponían en funcionamiento la fuente de la inspiración. Urania, la Musa de la Astronomía y del Amor Universal, fue la más interesada en su crianza. Luego de profetizar sus futuras hazañas heroicas y su eventual honor celestial, sufrió más que nadie cuando Belerofonte se llevó a Pegaso del Monte Helicón.

Pegaso era un caballo alegre y bondadoso, siempre tuvo la imagen de una criatura iluminada, una especie de emisario entre la Tierra y el Olimpo. Disfrutaba retozar a veces en los campos celestiales, otras en los planos terrenales, y en ocasiones sobre las aguas de las que había nacido. Durante un desafío de canto entre las Pierises y las Musas, el Monte Helicón se hinchó de placer. Bajo las órdenes de Poseidón, Pegaso golpeó la montaña con su pezuña para regresarla a su tamaño normal. El Helicón obedeció, pero en el lugar donde Pegaso había golpeado, surgió un manantial: el Hipocrena, o Manantial del Caballo. Se creía que tenía poderes mágicos en sus aguas, y que si uno bebía de allí recibiría el arte de la poesía.

Fue capturado por Belerofonte en las aguas de su fuente, tras lo cual enfrentaron a la Quimera, un monstruo fabuloso con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón (de ahí el nombre Quimera, que alude a un esquema incongruente). La leyenda clásica lo retrató como un caballo con alas. Según una de las leyendas, Belerofonte quiso ascender con él hacia el Olimpo pero Zeus hizo que un insecto picara al corcel y tirara a su jinete. Belerofonte cayó avergonzado en la Tierra, y el golpe lo cegó de por vida. Poco después Belerofonte vagó miserablemente, y se quedó solo. Pegaso entonces subió a su lugar permanente entre las estrella, convirtiéndose en ‘el corcel estruendoso de Zeus’ que llevaba sus rayos. Urania (su nodriza) estaba feliz por la triunfante llegada de Pegaso al Monte Olimpo.

Los griegos llamaron a su constelación ‘Hyppos’ (caballo) y Erastótenes afirmó que no tenía alas, aunque en tiempos clásicos le añadieron algunas plumas. Ptolomeo declaró que las alas eran bien reconocidas en sus tiempos, y esto continuó siendo así, ya que la figura celestial es ahora conocida como 'el caballo alado'. esto representa una alusión a las ideas etruscas e hititas, ya que los caballos alados solían aparecer en sus vasijas, tablas y demás utensilios.

Se cree que su ubicación en el cielo estuvo a cargo de los primeros Arios, quienes buscaban representar a Asva, el Sol. La figura les resultó incompleta, por lo cual  fue caracterizado como una constelación ‘partida en dos’, o parcialmente tapada por las nubes. La mitad visible era el caballo libio. Cuando los romanos lo tomaron de  los griegos, lo llamaron 'Equus', y en el resto del  mundo era Cornipes o Sonipes.

La leyenda judía lo retrató como el poderoso caballo de Nimrod. Pegaso  apareció en las monedas de Corinto desde 500 hasta 430 A. de C., y desde el 350 hasta el 338 A. de C. También estaba en las monedas de Cartago, donde aparecía con un sol o un disco alado y serpientes en su torso. En una moneda de Carbona aparece como una figura alada, así como en una gema del Eúfrates, en la que también tiene cabeza de toro y tres estrellas en el campo. Una moneda de Panormo (actualmente Palermo), muestra la cabeza del caballo. El caballo con la brida, usado como figura de un barco, mostraba sólo la cabeza y los cuartos delanteros. Otro origen considerado es el egipcio, proveniente de Pag (cesar) y Sus (un velero); esto simbolizaba el cese de la navegación por el cambio de la corriente del Nilo. A partir de esto, Pegaso fue considerado en esos países como el emblema celestial de una nave. En la antigua obra, 'La destrucción de Troya’, leemos sobre un ‘barco construido por Perseo llamado Pegaso, que se parecía a un caballo volador’.

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