Nota curiosa: Los vampiros, como están muertos, no necesitan el sustento indispensable para los seres humanos (sean alimentos, agua u oxígeno). Son retratados como incapaces de comer alimentos humanos, y en varias escenas célebres se ven forzados a cenar y a masticar comidas que les desagradan sólo para engañar a sus víctimas mortales.