Nota curiosa: En los países de los Balcanes, el vampiro es visto como un ser de transición entre los humanos y el diablo: mezcla de cadáver reanimado y espíritu maligno. Es tan difícil imaginar a un alma sin forma como a un demonio sin corporeidad, por eso a estos últimos se los suele identificar con un cuervo o con un gato negro. Y a veces se los representa con aspecto cuasi-humano.