Nota curiosa: En Transilvania se cree que mucha gente puede canalizar su alma en una mariposa, mientras en Valcea las almas de los vampiros se consideran encarnadas en las polillas. Por eso, se suelen cazar estos insectos para atravesarlos con un perno de metal y colgarlos en la pared. De esta manera, los rumanos previenen que su vuelo vaya más lejos.