Nota curiosa: El detective encargado de investigar el dilema de las desapariciones –el palatino Thurzó– ordenó a dos notarios recoger todas las evidencias encontradas en el castillo, en el año 1610. Incluso antes de obtener las muestras, éste discutió acaloradamente con los hijos de la condesa, especialmente con Paul y con dos de sus yernos.