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Bisontes vs. Ganado Parte 2
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La industria ganadera se masificó en las décadas de 1860 y 1870 en Kansas y Missouri. Al igual que las ciudades mineras de California y Nevada, ciudades ganaderas como Abilene, Dodge City, y Ellsworth experimentaron un corto período de crecimiento que duró alrededor de cinco años. Las ciudades ganaderas surgieron a medida que los especuladores de tierras se involucraban en un proyecto de ruta ferroviaria. Si se terminaban los ferrocarriles, las nuevas tierras de pastoreo y los pueblos soporte asegurarían el comercio de ganado. Sin embargo, a diferencia de los pueblos mineros que en muchos casos se convertían en pueblos fantasmas y dejaban de existir luego de que los minerales se acabaran.

Los pueblos ganaderos generalmente evolucionaban del ganado a la granja y seguían en esas tareas hasta que se terminaran las pasturas. En algunos casos, la resistencia de los reformadores morales y las alianzas de los hombres de negocios llevaron al comercio ganadero fuera de la ciudad. Ellsworth, por otro lado, luchaba por mantenerse a flote como resultado de los ataques de los indios, las inundaciones y el cólera.

Bisontes vs. Ganado Parte 2
Bisontes vs. Ganado Parte 2

Los primeros años de vida de los pueblos ganaderos dieron lugar a una comunidad más equilibrada de familias granjeras y pequeños negocios a medida que el boom pasaba. Aunque la falta de leyes, la prostitución, y el juego eran significativos en los pueblos ganaderos, sobre todo en sus comienzos, el factor de la avaricia en los pueblos mineros sumó un elemento extra de violencia y peligro. Como estas ciudades crecieron rápido, la ley y el orden tardaron en establecerse. La justicia vigilante estuvo presente, pero en muchos casos decreció cuando se asignaron las fuerzas policiales adecuadas. Aunque algunos comités de vigilancia servían al bien público con justicia y éxito en la ausencia de oficiales de la ley y jueces, a menudo la vigilancia era motivada por la intolerancia y producía justicia imperfecta dirigida a aquellos considerados socialmente inferiores. Las cacerías de indios y los disturbios contra los chinos eran severas manifestaciones de este tipo de vigilancia.

Un testigo ocular contemporáneo de Hays City, Kansas, describió una vívida imagen de la ciudad ganadera: ‘Hays City a simple vista era muy alegre, pero poco moral. Las calles brillaban con el reflejo de los salones, y una mirada adentro veía pisos llenos de bailarinas, las mujeres vestidas alegremente se esforzaban por esconderse con sus ribetes y pintar la terrible línea que aquel nefasto artista, Disipación, adora dibujar en esas caras…Con la música de los violines y los taconeos de los pies el baile seguía, y veíamos a los mareados y perdidos hombres que estaban dando piruetas al borde de sus tumbas’.

Para controlar la violencia, los vaqueros a veces eran separados en distritos fuera del centro de la ciudad. El robo de ganado era una ofensa seria, a veces castigada con el linchamiento. Sin embargo, los tiroteos no eran tan frecuentes como muestran las películas. En Wichita, las armas de mano estaban prohibidas dentro de los límites de la ciudad y en muchos pueblos existía alguna forma de control de armas. Otra diferencia con lo que muestran las películas era que rara vez los comisarios disparaban a los forajidos, sobre todo en el medio de la Calle Principal en un duelo. Hombres de la justicia famosos como Wyatt Earp, Bat Masterson, y Wild Hill Hickok, y otros menos recordados, como Michael Meagher, Thomas James Smith, y William Matthew Tilghman, mataban en promedio a uno o dos hombres en un año.

En realidad, la actividad principal de las fuerzas de la ley en las ciudades ganaderas era manejar a los borrachines y mantenerlos a raya antes que se lastimaran a sí mismos o a otros. También desarmaban a los vaqueros que violaban los edictos de control de armas, trataban de prevenir los duelos, y lidiaban con las flagrantes infracciones a las leyes contra las apuestas y la prostitución. Cuando el ganado no estaba en la ciudad, Wyatt Earp y otros justicieros se dedicaban a reparar calles o a realizar otras tareas cívicas, o incluso a sus propios negocios. Generalmente los jueces de paz tenían pocos conocimientos sobre la ley, eran políticamente corruptos, y dependían de la imposición de impuestos y multas para vivir. Los mejores de ellos gobernaban con sentido común y experiencia, pero podían ser incoherentes ya que no recurrían a los estatutos para guiar sus sentencias. Solo los jueves federales tendían a guiarse por la ley escrita. Los jurados honorables eran difíciles de encontrar y la mayoría se guiaba por sus relaciones personales y conocidos.

Gran parte del bandolerismo del Oeste fue llevado por los mexicanos y los indios que se enfrentaban a los anglo-americanos a lo largo de los EEUU- en la frontera mexicana, sobre todo en Texas, Arizona, y en California. Pancho Villa, luego de dejar el negocio de su padre, se unió a la vida forajida en Durango y posteriormente en el estado de Chihuaha. Fue detenido varias veces por crímenes que iban desde el bandolerismo hasta el robo de caballos y de ganado pero, mediante conexiones de influencia, siempre aseguraba su libertad. Villa luego se convirtió en un héroe revolucionario controversial, y lideraba una banda de ladrones mexicanos que atacaron distintos regimenes y fueron buscados por el gobierno americano. El segundo tipo de bandolerismo más grave era conducido por los terribles forajidos del Oeste, entre los que se incluía Jesse James, Billy the Kid, la Pandilla Dalton, Black Bart, Butch Cassidy y los Wild Bunch entre otros cientos que asaltaban bancos, trenes y diligencias. Algunos de ellos, como Jesse James, eran productos de la violencia de la guerra civil y otros se volvieron forajidos durante los tiempos difíciles de la industria ganadera. Muchos eran excluidos que vagaban por el Oeste evitando la ley. Cuando los bandidos estaban cerca, los pueblos armaban una partida (como la de las películas) para intentar alejarlo o capturarlos. Viendo que la necesidad de combatir a los pistoleros era una oportunidad en crecimiento, Allan Pinkerton ordenó a su agencia de detectives abrir oficinas en el Oeste, y entraron en el negocio de perseguir y capturar forajidos, como la Pandilla James, Butch Cassidy, Sam Bass, y docenas de otros. Pinkerton ideó la ‘galería de los preciosos’ y empleó un método sistemático para identificar cuerpos de criminales.