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El fin de la guerra mexicana y el Gran Reconocimiento
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El fin de la Guerra Mexicana y las primeras migraciones hacia California y Oregon llevaron al gobierno federal a tomar una serie de investigaciones adicionales para explorar las regiones desconocidas del Oeste, para establecer límites, y para planear rutas posibles para un tren transcontinental. Mucho de este trabajo estuvo a cargo del Cuerpo de Ingenieros de las fuerzas armadas estadounidenses, el cuerpo de ingenieros topográficos, y la Oficina de Exploraciones e Investigaciones, y pasó a ser conocida en la historia como ‘El gran Reconocimiento’. Se produjeron debates entre los que estaban a favor de una ‘ruta norteña’, los que preferían una ‘ruta central’, y los de la ‘ruta del sur’ para el tren. Los especuladores siguieron con rapidez las actividades de los investigadores para prever el futuro desarrollo de negocios y migraciones.

Los principales requerimientos para la ruta del tren eran la provisión adecuada de comida y agua, la geografía superable, y una solución política y económica aceptables. Los grupos investigadores contaban con científicos civiles que coleccionaban especimenes de flora y fauna en el camino, para que los estudiaran instituciones como el Smithsonian.

En algunas instancias, como en la Expedición Whipple, los indígenas ayudaron, pero en otras, como en la Partida Gunnison, los indios mataron a los investigadores. Para 1855 se había logrado un informe de doce volúmenes, pero no recomendaba ninguna ruta en especial. Las investigaciones ofrecieron muchas más alternativas de las que se esperaban. También impulsó el establecimiento en aquellos lugares, lo cual incrementó los conflictos con las tribus de las Grandes Planicies.

El fin de la guerra mexicana y el  Gran Reconocimiento
El fin de la guerra mexicana y el Gran Reconocimiento

El expreso Pony y el telégrafo

La Fiebre del Oro y la subsiguiente migración a California apuraron la necesidad de mejorar las comunicaciones a lo largo del continente. El correo se transportaba desde Nueva Cork hasta San Francisco por barco, lo cual llevaba normalmente un mes de viaje. El gobierno federal entonces otorgó subsidios para el desarrollo del correo y el transporte de carga, y para 1856, el Congreso había autorizado mejoras viales y un servicio de correo a California por tierra. Incluso hubo un experimento para usar camellos como transportes. Los vagones comerciales comenzaron a llevar cargas fuera del oeste.

Se creó la Compañía de Correo Terrestre, que usaría la llamada ‘Ruta Butterfield’ a través de Texas, luego por Nuevo México hasta llegar a Arizona, por el peligroso Pasaje Apache protegido por el Fuerte Bowie. Esta ruta fue abandonada en 1862, después de que Texas se uniera a la confederación, a favor de los servicios de diligencias establecidos en el Fuerte Laramie y Salt Lake City, que hacían 24 horas de viaje, y cuya empresa principal era Wells Fargo & Co.

William Russell, esperando conseguir un contrato comercial para llegar a un servicio de correo más rápido, comenzó con el Expreso Pony en 1860, acortando el tiempo de entrega a diez días. Estableció más de 150 estaciones separadas por 24 kilómetros. Los conductores tenían que ser expertos y pesar menos de 125 libras (57 Kg.). El anuncio pedía ‘hombres delgados y fuertes, no mayores de dieciocho…dispuesto a arriesgar su vida diariamente…preferencia huérfanos…Salario: $25 por semana’.

El servicio duró poco, ya que el 24 de Octubre de 1861 se terminó el telégrafo continental. Samuel F. B. Morse desarrolló su sistema telegráfico en 1830. Fue aceptado a mediados de 1840, y se instalaron 50,000 millas (80,000 km.) de cable para formar una sola red nacional. El telégrafo y el Código Morse hicieron posible la transmisión instantánea de información y el comienzo de la industria de las telecomunicaciones. El nuevo sistema de comunicación nacional pronto probó ser útil para los periódicos, los reportes del clima, las fuerzas de la ley, y los trenes.

Aunque Russell obtuvo un contrato gubernamental, su negocio tuvo pérdidas considerables por doquier y fracasó. Luego del cierre del Expreso Pony, el correo continuó llevándose por tierra y mar. Sin embargo, Wells Fargo (establecido en 1852) mantuvo servicios de mensajería a lo largo de las Sierras para llevar oro y correo durante la década de 1860, sus servicios de fletes y negocios florecieron en California. Creció a través de la consolidación de otras compañías de correo por tierra, hasta que la apertura del tren transcontinental en 1869 obligó a Wells Fargo a realinear sus servicios y rutas de entrega.