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El Gobierno Federal y el Oeste
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Aunque el motivo económico dominaba los movimientos hacia el oeste, el gobierno federal jugó un importante rol en la seguridad de la tierra y el mantenimiento de la ley permitiendo que la expansión siguiera su curso. A pesar de que la aversión Jeffersoniana y la desconfianza al poder federal duraron más en el Oeste que en cualquier otra región, se pudo llegar a lograr el cumplimiento la doctrina del Destino Manifiesto. Como los gobiernos locales a menudo eran ausentes o débiles, la gente del oeste, aunque lo tuvieran que hacer a regañadientes, dependía del gobierno federal para proteger sus derechos.

El gobierno federal ejecutó el control sobre las tierras del oeste. Primero, adquirió el territorio de manos de otras naciones o de las tribus nativas por medio de tratados; luego envió exploradores para que documentaran e investigaran la tierra; después, ordenó a las tropas federales que limpiaran la tierra de los nativos restantes; y, finalmente, hizo que las burocracias se encargaran de manejar la tierra, como el Departamento de Asuntos Indios, la Oficina de Territorio, la Inspección estadounidense Geológica, y el Servicio Forestal. El proceso no fue tranquilo. La resistencia india, el regionalismo, y el racismo forzaron a realizar algunas pausas en el proceso de ocupación. Sin embargo, hacia fines del siglo XIX, en el proceso de conquista y manejo del Oeste, el gobierno federal amasó mucho territorio, poder, e influencia en los asuntos nacionales.

El Gobierno Federal y el Oeste
El Gobierno Federal y el Oeste

Primeras exploraciones científicas e inspecciones

Uno de los principales trabajos del gobierno era el de enviar investigadores, naturalistas, y artistas hacia el Oeste para descubrir su potencial. Luego de las expediciones de Lewis y Clark, Zebulon Pike lideró una partida en 1805-6, bajo las órdenes del general James Wilkinson, comandante del ejército americano del oeste. Su misión era encontrar cabeceras de agua en el Mississippi (que resultó ser el Lago Itasca, y no el lago Leech como Pike pensaba). Luego, en sus viajes, Pike exploró los ríos Red y Arkansas en el territorio español, eventualmente llegando al río Grande. A su retorno, Pike nombró al pico por su nombre, luego fue capturado por los españoles y liberado después de un largo viaje. Desafortunadamente, sus documentos fueron confiscados para proteger los secretos territoriales y sus recolecciones póstumas no eran de gran calidad.

El comandante Stephen H. Long lideró las expediciones Yellowstone y Missouri de 1819-20, pero su categorización de las Grandes Planicies como áridas e inútiles llevó a que la región ganara mala reputación, pasando a ser llamada el ‘Gran desierto americano’, lo cual desalentó el establecimiento en el área por varias décadas. En 1811, los naturalistas Thomas Nuthall y John Brabdury viajaron al río Missouri con la expedición Astoria para documentar y retratar la vida animal y vegetal. Luego, Nuthall exploró el territorio indio (Oklahoma), el Camino de Oregón, e incluso Hawai. Su libro ‘A journal of travels into the Arkansas Territory’ (‘Un diario de viaje del territorio Arkanas’) fue un importante relato sobre la vida en la frontera. Aunque Nuthall fue el naturalista más viajero hasta 1840, la mayoría de sus documentos y especimenes se perdieron.

El artista George Catlin viajó por el Missouri hasta llegar a la actual Dakota del Norte para realizar pinturas sobre la cultura nativa-americana. Lo acompañó Kart Bodmer, que había estado en la expedición del príncipe Maximiliano, donde pintó retratos y paisajes impresionantes. En 1820 John James Audubon viajó a la cuenca del Mississippi para coleccionar especimenes y hacer bocetos para sus libros ‘Birds of America’ y ‘The viviparous quadrepeds of North America’, obras clásicas del arte naturalista. Hacia 1840, los descubrimientos de los exploradores, naturalistas, y montaraces habían llegado a producir mapas que mostraban un bosquejo de todo el Oeste hasta el océano Pacífico.