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La fiebre del oro y la industria minera
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El 24 de Enero de 1848 James Marshall descubrió oro en el canal de descarga del molino que había construido para John Sutter. Sutter, un empresario suizo, había comprado una cesión de terreno por 49.000 acres (200 km2) cerca de lo que hoy sería Sacramento y construyó lo que era un principado independiente. Según las memorias de Sutter, ‘Marchall sacó de sus pantalones algodón blanco con algo envuelto en él…al abrirlo, lo sostuvo en su mano delante de mis ojos…’ ‘Creo que es oro’ dijo Marchall, ‘pero la gente del molino se rió de mi y me trataron de loco’. Lo examiné cuidadosamente y le dije: ‘Bueno, parece oro. Vamos a probarlo’. Antes del descubrimiento, la minería en los EEUU se había limitado a las minas primitivas del sudeste, especialmente en Georgia. Pronto corrió la voz a lo largo del país, después de que Polk dijera en el Congreso en Diciembre de 1848 que ‘Los relatos de la abundancia de oro en ese territorio son de carácter extraordinario pero no fueron corroborados por los informes de los oficiales del servicio público’.

El rumor también llegó a los mineros experimentados del sur de América y Europa, que rápidamente se encaminaron hacia California. Cientos de ‘forty-niners’ (aquellos que en 1849 fueron en busca de oro) llegaron a California, muchos por la Ruta californiana, la población pasó de tener 14,000 personas en 1848 a 200,000 en 1852. San Francisco fue el puerto principal de llegada de asiáticos, sudamericanos, y europeos, por lo que la ciudad creció de tener 800 a 20.000 personas en dieciocho meses. Los experimentados mineros extranjeros enseñaban a los americanos, pero la mayoría de ellos llegaban, agarraban sus provisiones, y se encaminaban a los campamentos de oro sin tener idea de lo que implicaba la minería.

La fiebre del oro y la industria minera
La fiebre del oro y la industria minera

Como ocurrió en otros pueblos, con el crecimiento rápido de San Francisco surgió la construcción de casas, la ley de la calle, la justicia vigilante, los precios hiper inflados, la degradación ambiental, y la miseria. Las condiciones del campo para los mineros eran mucho peores. Vivían en tiendas y trabajaban bajo todo tipo de climas, sufrían enfermedades sin tratamiento. Las provisiones eran caras y la comida escasa, consistían principalmente en cerdo, porotos, y whisky. Un fin de semana de diversión con una prostituta y mucha bebida podía costar cientos de dólares, sin incluir las apuestas perdidas que podían llegar a ser un mes o más de oro.

Sin cortes ni oficiales de justicia que pudieran recibir reclamos de las comunidades, los mineros desarrollaron su propio sistema legal, basado en ‘códigos mineros’. Cada campamento tenía sus propias reglas, y a menudo la justicia se llevaba a cabo por voto popular, que a veces actuaba con imparcialidad y otras no tanto (los indios, mexicanos, y chinos solían recibir las sentencias más duras). John Cowder, uno de los mineros, escribió, ‘Muy pocos piensan en robar en el país de la abundancia, y aquellos que lo hacen son colgados inmediatamente’. Estas sociedades mayoritariamente masculinas –aisladas del efecto civilizador de la comunidad, las esposas, familias, e instituciones religiosas- llegaron a altos niveles de violencia, borracheras, blasfemias, y malos comportamientos.

La prostitución creció rápidamente en las ciudades del Oeste, atrayendo a muchas trabajadoras del este y el centro. En muchos pueblos la proporción de mujeres ‘honestas’ era de 1 en 100, lo cual fomentaba el comercio carnal. Hasta 1890 las madamas manejaron el negocio, y luego los proxenetas tomaron el control, por lo cual el tratamiento de las mujeres empeoró. La apertura de burdeles en las ciudades del oeste descrita en las películas era realista, aunque la verdadera apariencia de la mayoría de las prostitutas era mucho menos atractiva que la de las actrices de Hollywood. Las apuestas y la prostitución eran centrales en la vida de los pueblos, y posteriormente –a medida que la población femenina creció, llegaron reformadores, y otras influencias civilizadoras- la prostitución se volvió menos común.