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La fiebre del oro y la industria minera, parte II
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La Fiebre del Oro cambió radicalmente la economía de California y trajo una selección de profesionales, entre los que se incluían especialistas en metales, mercaderes, doctores, y abogados que complementaban a los numerosos mineros, dueños de salones, apostadores, y prostitutas. Un periódico de San Francisco afirmaba que ‘¡Todo el país resuena con el sórdido grito de oro! ¡Oro! ¡Oro! Mientras los campos son abandonados a medio cultivar, las casas a medio construir, y todo ha quedado en el olvido a excepción de las fábricas de las palas y los picos’. La fiebre del oro fue una aflicción que se esparció por todas las clases. Black Elk decía que el oro era ‘el metal amarillo que volvía loco a los blancos’.

Las carreras posteriores, aunque notables,  eran menos ‘lunáticas’ que las de California. El extraordinario tamaño de los primeros descubrimientos (pepitas de más de 20 libras, 9.1 kg.), y la abundancia de oro en la superficie ayudan a explicar ese fervor irracional. A medida que llegaban cientos de personas, cada vez menos mineros lograban tener fortuna, y la mayoría terminaba exhaustos y quebrados. La mayor parte de los descubrimientos de la fiebre del oro se lograron por medio de la minería de superficie, que consistía en el hallazgo de pepitas o granos salidos de la roca por erosión y llevados a través de las corrientes fluviales. Esto era relativamente más fácil y requería un capital más chico que la minería tradicional. Más de 250,000 mineros encontraron más de $200 millones de dólares en oro durante los cinco años de la Fiebre del Oro de California.

La fiebre del oro y la industria minera, parte II
La fiebre del oro y la industria minera, parte II

Los campamentos se esparcieron desde el  norte hasta el sur del río Americano y hacia el este en las Sierras. En pocos años, casi todos los mineros independientes fueron desplazados, ya que algunas empresas compraron las minas y pagaban salarios muy bajos. A medida que el oro era cada vez más difícil de encontrar y de extraer, algunos buscadores individuales empezaron a trabajar con pandilleros y con maquinarias. Sin embargo, las minas más grandes causaban gran daño ambiental. En las montañas predominó la minería de excavación, lo cual produjo grandes cantidades de desechos. Los mineros independientes comenzaron a irse de California en 1850, momento en que surgieron nuevos yacimientos en Nevada, Idazo, Montana, Arizona, Nuevo México y Colorado.

Los chinos fueron la excepción. Después de que los buscadores blancos abandonaran la áreas de minería de superficie, muchos mineros chinos tomaron esos lugares e intentaron hacer que funcionaran de nuevo. Grandes masas de gente fueron cambiando de un punto al otro, repitiendo el ciclo ‘de crecimiento y explotación’, que a menudo dejaba pueblos fantasmas y tierras arruinadas. El descubrimiento del Filón Comstock –que tenía grandes cantidades de plata-, resultó en el surgimiento de las ciudades de Virginia, Carson City y Silver City. La riqueza de plata, más que la del oro, aceleró la maduración de San Francisco en 1860 y ayudó al surgimiento de algunas e sus familias más ricas.

Luego de los descubrimientos de California y Nevada, los mineros dejaron aquellas áreas y fueron a buscar oro en las Rocallosas y en el sudoeste. Pronto descubrieron oro en Colorado, Utah, Arizona, Nuevo México, Idazo, Montana, y Dakota del Sur. Deadwood, en Dakota del Sur, era el pueblo de oro arquetípico, fundado en 1875. En 1876, Wild Hill Hickok, acompañado por Calamity Jane, llegó al pueblo, aceptó el trabajo de comisario, y se enfrentó con los problemas típicos: apostadores, borrachos, prostitutas, y los ciudadanos en general.

Tombstone, Arizona, era otra ciudad minera importante. Allí descubrieron plata en 1877, y para 1881 el pueblo llegó a tener una población de más de 10,000 personas. Wyatt Earp y sus hermanos Virgil, James, Warren y Morgan llegaron en 1880 y se vieron muy involucrados en el activismo republicano, lo salones y las inversiones en bienes raíces. Virgil pasó a ser el comisario después de que mataran al anterior. Sin embargo, los Earps tuvieron que enfrentarse con los Clantons y los McLaurys, rancheros pendencieros que buscaban problemas. El tiroteo más famoso del Lejano Oeste fue el de O.K. Corral, pero no favoreció a ningún grupo, aunque muchos Clantons y McLaurys murieron. Tras los disturbios Virgil sobrevivió a un intento de homicidio y Morgan Earp fue asesinado. Wyatt se fue de Tombstone por una orden de arresto y pasó por California, Colorado, Idazo, Arizona, y Alaska. Durante su vejez se dedicó a ser asesor de películas western, lo cual ayudó a asegurar su estatus legendario.

A medida que el oro y la plata se terminaban, los mineros experimentados comenzaron a trabajar gradualmente como mineros industriales, trabajando con hierro, cobre, carbón y otros depósitos minerales que propiciaron el crecimiento de la economía nacional. Trabajar en las minas profundas era muy peligroso. Las temperaturas podían exceder los 150ºF (66ºC), muchos murieron por golpes de calor. La escasa ventilación concentraba dióxido de carbono, polvo, y otros compuestos que causaban fuertes jaquecas y mareos. Los accidentes, las explosiones prematuras, y los derrumbes eran comunes y mortales. Alrededor de la mitad de los mineros sufrían enfermedades pulmonares. En las minas de rocas duras, los accidentes herían a 1 de cada 30 mineros y mataban a 1 entre 80, los índices más altos de la industria norteamericana.