El Lejano Oeste y el comercio de pieles La empresa de las pieles era una de las razones comerciales principales para la exploración y colonización de Norteamérica a manos de los franceses, ingleses y holandeses. La Compañía Hudson Bay, promoviendo los intereses británicos, generalmente competía con los comerciantes franceses que habían llegado antes y estaban comerciando con tribus indígenas en la región fronteriza del norte de los EEUU. Esta competencia fue uno de los factores contribuyentes a la guerra entre Francia y la India en 1763 y llevó a la expulsión de los franceses de las colonias americanas. Sin embargo, Francia continuó el comercio pero con base en Montreal. La mudanza de Astor hacia el noroeste fue uno de los principales intentos americanos por competir con los comerciantes establecidos franceses e ingleses. A medida que la frontera se iba corriendo hacia el oeste, los cazadores se adelantaron a los colonizadores en la búsqueda de nuevas provisiones de castores y otras pieles para enviar a Europa. Los cazadores precedieron y siguieron a Lewis y Clark hacia Missouri y Oregon, y fundaron las primeras relaciones de trabajo con los nativos americanos en el oeste. También añadieron muchos conocimientos del terreno del noroeste, incluyendo al importante Paso del Sur de las montañas Rocallosas, descubierto alrededor de 1812, que fue una de las rutas principales hacia Oregon y Washington.
La Guerra de 1812 hizo poco por cambiar los límites de los territorios estadounidenses y británicos, pero sí convirtió a los Grandes Lagos en aguas neutrales para las dos armadas. Además, reclamos comerciales de Inglaterra y los EEUU llevaron a la Convención Ango-Americana de 1818, que resultó en la coparticipación del territorio de Oregon entre las dos naciones. En 1820, con la baja del comercio de pieles, las distancias para llevar provisiones se incrementaron, y los conflictos entre las tribus nativas resurgieron, pero el sistema comercial fue reparado por Donald Mackenzie de la compañía North West y William H. Ashley. Previamente los indios atrapaban a los animales, los despellejaban, y llevaban sus pieles a los puestos comerciales como Fuerte Lisa y el Puesto Fontenelle, donde los tramperos enviaban los bienes por el río St. Louis. A cambio de las pieles, los indios recibían ropa, cuchillos, rifles, punzones, municiones, trampas para animales, whisky, etc. El nuevo sistema ‘brigade-rendezvous’, sin embargo, enviaba a los hombres de la compañía en ‘brigadas’ a largas expediciones, eludiendo a las tribus indias. Esto favoreció que los ‘cazadores libres’ exploraran nuevas regiones por su cuenta. Al final de la temporada de caza, iban al lugar de encuentro y entregaban sus mercancías a cambio de la paga en los puertos del río Green, del Missouri y del Mississippi. St. Louis era el punto de encuentro más grande. Una crónica describía la reunión como ‘una escena continuada de alcohol, juego, y peleas por el tiempo que durara el dinero y el crédito de los tramperos’. Los cazadores competían en campeonatos de tiro y de lucha. Cuando apostaban todas sus pieles, caballos, y equipos se lamentaban. Para 1830, la moda cambió en Europa y los sombreros de castores fueron reemplazados por otros de seda, lo cual redujo la necesidad de pieles americanas. Así se terminó la era de los ‘hombres de montaña’, cazadores y exploradores como Jedediah Smith (que viajó por las tierras menos exploradas del oeste y fue el primer americano en llegar a California por tierra). El comercio de castores cesó en 1845. Siguiente tema: El Gobierno Federal y el Oeste
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