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La Guerra de los Huesos
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La manía por los dinosaurios puede ejemplificarse a través de la rivalidad feroz que existió entre Edgard Drinker Cope y Othaniel Charles Marsh, conocidos ambos por su competencia en ser los primeros descubridores de nuevos dinosaurios, episodio conocido como “La guerra de los Huesos”.

La pelea se originó probablemente cuando Marsh precisó, públicamente, que la reconstrucción de un esqueleto de Elasmosaurus efectuada por Cope estaba mal hecha: Cope había colocado, sin querer, la cabeza de un Plesiosaurio donde debía ir el extremo de la cola del animal.

La lucha entre los dos científicos duró más de 30 años. Finalizó en 1897 con la muerte de Cope, después de que éste invirtiera su fortuna entera en la caza de huesos de dinosaurios.

Marsh “ganó” la competencia porque lo financiaron mejor, gracias a su relación con la Encuesta Geológica de Estados Unidos (US Geological Survey).

La Guerra de los Huesos
La Guerra de los Huesos

Desafortunadamente, muchos especimenes valiosos de dinosaurios resultaron dañados o destruidos debido a los métodos perniciosos utilizados para encontrar sus restos: por ejemplo, los cavadores empleaban a menudo la dinamita para desenterrar los huesos (los paleontólogos modernos encontraron un método más adecuado, llamado “appalling” en inglés).

A pesar de sus procedimientos anticuados, las contribuciones de Cope y Marsh a la Paleontología fueron enormes. Marsh descubrió 86 nuevas especies de dinosaurios y Cope encontró 56, sumando un total de 142 nuevas especies.

La colección de Cope se encuentra ahora en el Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, mientras el de Marsh es exhibido en el Museo de Historia Natural de Peabody, en la Universidad de Yale.

Desde 1897, la búsqueda de fósiles de dinosaurios se ha extendido a cada continente, incluyendo la Antártida. El primer dinosaurio antártico que se descubrirá, el Ankilosaurio Antarctopelta Oliveori, fue encontrado en la isla de Ross en 1986. Y en 1994 se halló el terópodo Cryolophosaurus Ellioti.

Los puntos de investigación más candentes en la actualidad son Sudamérica (especialmente la Argentina) y China.

En este último país se han hallado numerosos dinosaurios emplumados en excepcional estado de conservación, gracias al clima árido que permite una inmejorable calidad de fosilización.