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Hombres lobos en la literatura del siglo veinte
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El siglo veinte vio la explosión de las historias sobre hombres lobo, especialmente en los magazines American Pulp de los años ’20 a los ’50, como Weird Tales. Estas historias eran de calidad variable, pero entre ellas hubo algunas memorables. En articular, la novela El Hombre lobo de París (1933) de Guy Endore alcanzó el grado de clásico y es considerada por algunos como la Drácula de la literatura de hombres lobo. Fue adaptada con el nombre de La maldición del hombre lobo en 1961 por Hammer Films Productions.

La primera película que mostró a un hombre lobo antropomórfico fue Werewolf in London en 1935 (no debe ser confundida con el film homónimo de 1981) y estableció el canon de que el hombre lobo siempre mataba lo que más amaba. El hombre lobo de esta película era un elegante científico londinense que mantenía su estilo y muchas de sus características humanas después de su transformación.

Hombres lobos en la literatura del siglo veinte
Hombres lobos en la literatura del siglo veinte

El tema de la licantropía como enfermedad o maldición ganó su tratamiento estandard en la película The Wolf Man (1941), protagonizada por Lon Chaney Jr. Esta película contenía la famosa rima:

Incluso un hombre de corazón puro
Que dice sus oraciones todas las noches:
Puede convertirse en lobo cuando el estandarte lobezno vuela:
Y la luna de otoño brilla.

A esta película se le atribuye el hecho de haber originado varios aspectos de la leyenda que difieren del folclore tradicional, como la vulnerabilidad de los hombres lobo a las balas de plata. El proceso de transformación se muestra en dichos films y obras literarias como algo doloroso. El lobo resultante generalmente es astuto y despiadado, y tiene una tendencia a asesinar y comer a la gente sin compunción y sin importar el carácter moral de la persona cuando era humana.

Lon Chaney terminó convirtiéndose en el actor típico para el papel de hombre lobo y repitió su rol para los Universal Studios en Frankestein conoce al hombre lobo (1943), La casa de Frankestein (1944), La casa de Drácula (1945) y la parodia Abbot y Costello conocen a Frankestein (1948).

Una comedia de horror clásica fue Un hombre lobo americano en Londres (1981). Es interesante que la aclamada novela The nightwalker (1979) de Thomas Tessier también mostraba a un hombre lobo americano en Londres: esta vez se trataba de un veterano de la guerra de Vietnam.